Clara Gonzalez Bonorino / 2 minutos / Sustentabilidad 

Cada 22 de marzo es una nueva oportunidad para aprender más sobre el agua e incorporar a nuestra rutina diaria ciertos hábitos para poder cuidarla.

Más que celebrar éste día, tendríamos que tomar en consideración la relevancia de este recurso escaso, el cual tenemos que aprovechar de forma equilibrada y responsable. Como seres humanos no estamos gestionando bien el agua. Sabemos que la misma está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible.

La población sigue creciendo y el agua en poco tiempo será insuficiente. La ONU advierte que para el año 2030, habrá 1.000 millones de personas más en el planeta y que el agua necesaria para la totalidad de los habitantes superará en 40% el agua que se estima que estará disponible en ese momento, en función de cómo la estamos tratando actualmente.

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Hablar del valor del agua implica incluir prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida y del planeta. El agua es vital para todas las actividades que desarrollamos cómo seres humanos en nuestra vida diaria.

Estamos rodeados por recursos que no valoramos. Sabemos que están, pero no le damos el valor que se merecen. Nos levantamos, nos bañamos, nos lavamos los dientes, nos vestimos, calentamos el agua para el mate y salimos a la vida como todos los días. Pero.. ¿Cuántas veces frenamos y pensamos cómo sería nuestro día si no pudiéramos bañarnos, lavarnos los dientes y tomar el mate de la mañana que tanto nos gusta?

Cuesta valorar algo que pensamos que vamos a tener para siempre. Tenemos que ser conscientes de que el agua es un recurso finito cada vez más escaso y que tiene que ser valorado. Valorar que tener agua es un derecho y que hay muchas personas que no tienen acceso a ella. Valorar abrir la canilla y que corra el agua, valorar poder tener a nuestro alcance la cantidad de agua necesaria para el consumo diario.

Solo en Argentina, hay 7 millones de personas que no tienen acceso a agua potable. No cuentan con ese derecho y no tienen la oportunidad de poder valorarlo. Por eso, es trabajo de todos cuidar el agua y ser conscientes que con ciertos hábitos simples en nuestro día a día, podemos colaborar de manera colectiva e individual a cuidar el agua.

El cambio empieza por uno y podemos lograr grandes cambios desde la comodidad de nuestras casas. Hay ciertas recomendaciones para el cuidado del agua que todos podemos aplicar fácilmente:

  • Disminuir el tiempo que nos lleva bañarnos es de gran ayuda. Mientras nos bañamos el agua no deja de correr y cuánto más largas son, más agua se desperdicia. 
  • Muchas veces mientras nos lavamos los dientes dejamos que el agua corra. Podemos optar por tener un vaso de enjuague. Sustituir éste tipo de actos inconscientes es una manera sencilla de cuidar el agua.
  • Lavarnos las manos es algo que hacemos muy seguido en nuestro día. Prioricemos cerrar la canilla mientras nos enjabonamos para que el agua no siga corriendo.
  • Seguramente más de una vez utilizaste el inodoro cómo tacho de basura tirando desechos cómo papeles usados. De esta manera tiramos la cadena innecesariamente. Tiremos los residuos donde corresponde.
  • Si sos de esas personas que le encanta lavar el auto en su casa, opta por lavarlo con baldes de agua y no con manguera. Al dejar la manguera prendida se desperdician miles de litros de agua innecesarios. 
  • Podes aprovechar el agua de lluvia para regar las plantas que tenes en el interior de tu casa. De esta manera, reutilizas el agua y contribuís en su cuidado. 

El cuidado del agua es una responsabilidad compartida y desde nuestras casas podemos contribuir con estas simples prácticas de consumo eficiente.

Y vos… ¿te comprometes a sumar estos hábitos en tu día a día?

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